Los pingüinos de Humboldt, en riesgo de extinción

Un pingüino de Humboldt en el zoológico de Santiago el 3 de abril
Un pingüino de Humboldt en el zoológico de Santiago el 3 de abril
(©AFP)

Decenas de pingüinos de Humboldt, una especie amenazada que anida sólo en Chile y Perú, se asolean en el islote Pájaro Niño en la costa central chilena: antes eran miles pero la actividad humana, la corriente El Niño y las ratas hacen peligrar su supervivencia.

De todas los pingüinos en Chile, los de Humboldt son la especie que habita más al norte del país, donde están sus mayores colonias. En Perú es posible encontrar estos pingüinos, los únicos en el país, en islotes del Callao y en la Reserva Nacional de Paracas.

Pero son cada vez menos.

En el islote Pájaro Niño, en el balneario de Algarrobo, 120 km al oeste de Santiago, alguna vez llegaron a ser cerca de 2.000. Hoy sólo quedan unos 500.

“Antes estaba todo esto lleno de pingüinos y de pájaros, pero con el tiempo comenzaron a disminuir”, cuenta a la AFP Rubén Rojas, un pescador de la zona, mientras señala el pequeño islote de forma ovoide, de unos 200 metros de diámetro y unos 40 metros de altura.

Pájaro Niño fue declarado Santuario de la Naturaleza en 1978, en la misma fecha en que fue unido al continente por medio de una especie de brazo de cemento que cubre los cerca de 150 metros que lo separan de tierra firme. Técnicamente es hoy una península.

Los trabajos se realizaron para dar lugar a la Cofradía Naútica del Pacífico Austral, un exclusivo club de yates de magnates chilenos. Pero para los habitantes de Algarrobo eso fue el inicio del paulatino detrimento de la flora y fauna del islote.

En el último verano (austral) las creencias de los pobladores se vieron confirmadas al difundirse un vídeo que mostró a trabajadores de la Cofradía rompiendo los huevos de los pingüinos, para evitar que se sigan reproduciendo.

“Si exterminan todo, se acaba todo el mugrerío (basura) que hace que la isla se ponga hedionda”, reflexiona el pescador Rubén Rojas, sobre las razones detrás de la matanza.

La Cofradía Náutica negó las acusaciones y se comprometió a impulsar iniciativas para proteger a los pingüinos.

La justicia chilena investiga las denuncias, mientras la comunidad de Algarrobo se moviliza para proteger la especie a través de las redes sociales.

En Chile los pingüinos de Humboldt se encuentran en la categoría de conservación “vulnerable”, mientras que en Perú están bajo el rótulo “peligro de extinción”.

“Una multiplicidad de factores amenazan a una especie que está sumamente disminuida con respecto a lo que alguna vez existió”, afirmó a la AFP, Alejandro Simeone, director del Departamento de Ecología y Biodiversidad de la Universidad Andrés Bello.

Actualmente, los pingüinos de Humboldt no superan los 50.000 ejemplares en Chile y Perú.

El fenómeno climático El Niño y la acción de pescadores, en cuya redes de enredan cientos de pingüinos cada año, son las principales amenazas de la especie.

La corriente de Humboldt, de la cual recoge el nombre esta especie, es profunda y de agua fría y está cargada de nutrientes, pero cada cierto tiempo recibe aguas cálidas, lo cual altera el alimento de los pingüinos.

“Cuando se presenta un evento de El Niño, lo que ocurre es que aguas ecuatoriales superficiales ingresan a las costas chilenas, haciendo que la corriente de Humboldt baje en profundidad, ubicándose la corriente más cálida encima y haciendo que la distribución de alimento esté más lejana a los pingüinos y no a su alcance”, explica a la AFP Guillermo Cubillos, jefe Sección Manejo y Bienestar Animal del Zoológico Nacional de Santiago.

Esto hace que los pingüinos se demoren más en encontrar alimento, fundamentalmente anchoveta. Si el fenómeno ocurre en época de reproducción, muchos de los huevos o crías mueren de frío y hambre, porque su padres se demoran o incluso no regresan con alimentos.

“Pero las aves están habituadas a este tipo de shock. Al año siguiente la especie se recupera. Lo que está ocurriendo hoy es que la pesca está removiendo una cantidad importante de peces y no alcanzan a recuperarse. Se suman las cosas”, dice Simeone.

Y si los huevos no mueren por falta de alimentos son comidos por las ratas.

Si bien los roedores están presentes en varias islas habitadas por pingüinos, en Pájaro Niño el terraplén que lo unió a tierra firme agudizó el problema, al permitirles libre acceso para salir y entrar.

Un estudio realizado por Simeone en 2012 demostró una altísima tasa de depredación por parte de las ratas: “Casi un 50% de los huevos desaparecía dentro de las primeras 12 horas”, explicó.

Un programa de reproducción artificial que impulsa desde 2009 el Zoológico Nacional de Santiago ha logrado reproducir ya a seis pingüinos en cautiverio, una esperanza para esta especie.

“El programa consiste en rescatar huevos que son abandonados por su padres en estado silvestre en colonias naturales. Cuando son abandonados, los huevos son rescatados de los nidos y son introducidos en incubadoras hasta estado adulto”, explica Cubillos.

“Lo importante es que el zoológico está adquiriendo una técnica muy valiosa de conservación ‘ex situ’. Si éstas aves desaparecen, ellos van a manejar la técnica de cómo reproducir a la especie en cautiverio. Eso es como un seguro de vida para la especie”, señaló de su lado Simeone.

 

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